El bongó tiene una historia cultural muy rica. Estos
fueron desarrollados en el este de Cuba en la provincia de
Guantánamo a fines del 1800. Instrumento
de percusión de influencia Afrocubana, que se impuso en la
música popular, en las primeras agrupaciones de Son, junto a la
conga, tumbadora y pailas. Este estilo es una mezcla de las culturas africanas y españolas ricas de Cuba y contienen las raíces del salsa
moderna. En los '40s y '50s, los bongos emergieron como "el sonido"
para la nueva generación de bongoceros.
Decía Ortiz* en "De la rumba y el bongó en
polémica" en 1936 que "es un instrumento mulato, muy moreno, creado
por el genio cubano (...) el bongó es creación de Cuba libre".
"La presencia
del bongó nos planta un aspecto importante de la gran síntesis
que se dan en el son, no solo por su morfología, sino también
por el papel que juega dentro del conjunto de instrumentos. Viejos
informantes nos comunican la existencia de tambores que se hacían
con pequeñas bateas, abriéndoles el fondo de manera que quedara
un aro de madera que sujetara las duelas, poniéndoles un cuero
fino, como unas panderetas, que se encoraban con piel de venado.
Las duelas se pintaban de rojo y negro y se dedicaban para dar en
ellas algunos golpes incidentales mientras se decía un rezo para Elebwa(1), o bien otros tamborcitos, por pares, que se colocaban como
ofrenda a los Ibbeyis(2), deidades mellizas en los cultos de santería.
Por otra parte, en algunos sitios del sur de la Isla se empleaban,
para los conjuntos de son, un solo tamborcito, el cual se sujetaba
con una mano o bajo el brazo, para percutir con la otra. Luego, el
empleo de dos tambores, sujetos por una tira de cuero o una soga
para montarlos sobre una pierna, parece haber sido ya el
antecedente del bongó, cuya forma definitiva se sitúa en este
siglo".
*Fernando Ortiz
etnólogo, investigador, ensayista cubano 1881/1969
(1)divinidad de la
santería cubana
(2)deidades protectores de los niños y mellizos representados con colores
diferentes generalmente el rojo y azul.